Le comenta a sus amigos, según dice, que le fascina, le encanta, pero solo el revestimiento y aquellos instantes en que coinciden. Es lo opuesto a mi, dijo, a lo que respondió: "opuesto?, es de saberse que todos somos iguales, respiramos, comemos y hasta cagamos igual"... es lo cierto, pero a lo que se refería era a su mundo interior, a todo aquello que él había edificado, infinito amor y dedicación a su ideología chocaba con algo, pequeño y quizás para algunos insignificante, pero un obstáculo difícil de ignorar. Contrario a toda disposición mostrada previamente, y que ahora le hacía dibujar su imagen todos los días, en la (patética) esperanza de que quizás cambie con el tiempo o que ese contraste no sea tan amplio.

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